A veces uni piensa que las decisiones son como en un cuento de Disney:

  • una decisión te lleva a ese BOSQUE ILUMINADO lleno de pájaros y  mariposas 🦋    en el que serás plenamente feliz.
  • La otra, te lleva a un BOSQUE OSCURO inhóspito con cuervos negros que se alimentan de lo que fueron tus sueños.

Sé que suena dramático, pero, a veces, vivimos así la toma de decisiones.

Creemos que las decisiones son correctas o incorrectas.

Las vivimos como  en las películas, cuando la bomba está a punto de estallar y te cae la gota de sudor mientras decides si  cortar el cable negro o el  cable rojo. Solo somos capaces de ver dos posibles caminos:

✅     elegir bien

❌    elegir mal

Y esta es una creencia que da mucha angustia porque, hagas lo que hagas, te castigarás por ello:

SI ELIGES A y A te trae alguna incomodidad, dolor o sufrimiento a tu vida, creerás que has elegido mal y te castigarás por no “haber elegido mejor”.
SI ELIGES B, siempre te quedará la duda de qué hubiera pasado si hubieras elegido A y,  en esos días en los que estés más flojo de ánimo, añorarás la idea de A, creyendo que has elegido mal.
Es una situación catch 22, un callejón sin salida.

Pero recuerda que…

todo camino trae consigo momentos “desagradables”

por más idílico que parezca y, no por ello,  habrás elegido mal.
'Al no confiar en nuestra guía interna, buscamos las respuestas fuera de nosotros, en otros, negando nuestra propia fuerza interior y la oportunidad de cultivarla' Clic para tuitear Sentirnos incómodos no significa haber elegido mal. La incomodidad es intrínseca a toda etapa de transición y cambio. La vida siempre nos pondrá delante situaciones con las que no queremos lidiar, en algunos casos, enfrentándonos a situaciones para las que ni siquiera tendremos las herramientas y tendremos que buscarlas.

Pensar que esos momentos desagradables son culpa de una mala decisión nuestra solo nos generará frustración y una continua sensación de insatisfacción que minará nuestra AUTOCONFIANZA: no nos sentiremos capaces de tomar “buenas” decisiones. Y al no confiar en nuestra guía interna, buscaremos las respuestas fuera de nosotros, en otros, negando  nuestra propia fuerza interior y la oportunidad de cultivarla.

Pero, ¿por qué nos da tanto miedo elegir?

Esto nos suele pasar a las personas que, en el pasado, nos castigaron  por  nuestros actos de forma desmedida, es decir, la reacción ante nuestro supuesto error era desproporcionada en relación a la magnitud del error en sí mismo.

'Quien castiga, lleva  el castigo dentro y, por más cruel que pueda llegar a ser, arrastra mucho sufrimiento' Clic para tuitear

Quizá tuvimos una madre o padre excesivamente exigentes y/o maltratador(a), unos progenitoros o cuidadores que nos retiraban su afecto cuando cometíamos, lo que ellos consideraban, un error.

Esta actitud castigadora de “quien nos protege” enraíza dentro de nosotros un profundo miedo a decidir por nosotros mismos. Crea un miedo  desproporcionado a la posible consecuencia. Porque aunque ese adulto ya no esté presente en nuestra vida o ya no nos señale el error, le habremos integrado dentro de nosotros, como una voz interior que será tan cruel, o incluso más, de lo que lo fue esa persona. Nos habremos convertido en nuestros propios jueces y verdugos.

De esta forma,

nuestra cabeza es una colección de voces propias y ajenas,

son las voces aprendidas  de esos referentes que nos acompañaron en nuestra etapa de crecimiento y que fueron nuestros ojos durante tan importante etapa de desarrollo.

Pero recuerda que todos hacemos lo que podemos con lo que tenemos. Quien castiga, lleva  el castigo dentro y, por más cruel que pueda llegar a ser, arrastra mucho sufrimiento. Y aquí viene el último paso para quien se quiere liberar del excesivo peso que carga sobre sus decisiones:

el PERDÓN.

Perdonar a aquellos de los que heredamos esa dura voz, quien  nos enseñó a avergonzarnos por hacer las cosas mal, es la única vía para sanar. Cuando vemos a esa persona como el imperfecto y herido ser humano que es, como ese niño o niña incapaz de gestionar su propio dolor e historia, es cuando podemos perdonar. Solo desde la compasión, por más daño que nos hayan hecho, podemos perdonar.

Perdonar es dejar espacio para que nuestra autoconfianza crezca porque ya no estará bajo la mirada dura de esa parte de nosotros que estaba enquistada y furiosa. El perdón nos ayuda a soltar el exceso de miedo que nos da tomar  decisiones.

En la vida no hay blanco o negro; solo una paleta de colores.

No existen puertas mágicas que nos lleven a esa bosque de luz. Cada decisión que tomamos nos lleva a una posible vida. Y, en cada una de esas vidas, que  nos traerá distintas oportunidades y retos, siempre tendrás tú la última palabra en lo que a tu felicidad se refiere. La PAZ INTERIOR se construye desde dentro, independientemente de las circunstancias que nos toque vivir.

Y lo mismo ocurre con el AMOR. O, al menos, eso es lo que piensa mi Yo actual.  Lo aclaro porque en cada cambio de ciclo, en cada ruptura y en cada crisis existencial me da por desgranar los grandes conceptos de la vida, como el amor, para reconstruirlos con mi visión de ese momento. Quizá sea esto a lo que se llama evolucionar…

A  día de hoy no creo que haya un amor predestinado. Creo que cada persona, cada pareja, te lleva a una de esas posibles vida. Y que, al igual que para las decisiones no hay puerta mágica que te lleve a ese gran lugar iluminado, en el amor no hay un príncipe azul que te lleve al ansiado final feliz. Hay más de un posible final feliz por lo que, no hay cable equivocado que cortar ni bomba que estalle, solo un distinto desenlace.

Si tomas una decisión no mires hacia atrás, a no ser que sea para impulsarte hacia adelante.

Estamos constantemente decidiendo. En cada sitio, en cada decisión hay siempre una o más oportunidades de ser feliz. Solo hay que aprender a ver esa oportunidad y aceptar las fricciones que aparecen como parte inevitable del camino.

Como siempre, gracias por leerme. Espero que este texto os haya ayudado a miraros con un poquito más de cariño y comprensión.

Quizá también te interese leer:

¿Qué decisión te está costando tomar?

TemiendoLoMejor es un lugar seguro. Estamos aquí para acompañarnos. Puedes compartir tus dudas y pensamientos en los comentarios de abajo ⬇️.

0 Shares:
2 comments
  1. A mí me cuesta mucho tomar todo tipo de decisiones, por eso intento tener siempre la mayor cantidad de información posible, por ese miedo a equivocarme. Pero con frecuencia, una vez tomada la decisión, intento reflexionar sobre el efecto que hubiese tenido tomar la decisión contraria, y veo que al final siempre acabo autojustificando mi decisión, para sentirme mejor 🙂
    En mi caso creo que es forzarme a ver siempre el lado positivo de las cosas… 🙂

    1. Y ¿por qué reflexionas sobre la opción que no has tomado? ¿Es porque dudas de la decisión? Y, en caso de dudar, ¿por qué crees que dudas?

      Un@ duda cuando se siente insegur@. Mi indecisión, en mi caso, viene de haberme criado en una familia que me sobreprotegió. Cuando nos sobreprotegen, a la hora de tomar decisiones sol@s, tendemos a sentirnos más perdid@s por muy autónom@s que nos creamos ser. Incluso te diría que las personas a las que nos sobreprotegen acabamos siendo personas que “luchan” y se reafirman en su independencia cuando, en el fondo, somos co-dependientes emocionalmente…

      La independencia, al final, no te la da ignorar lo que te diga el otr@ o no compartir tus decisiones o sentimientos con el otr@. La independencia te la da aprender a creer en tu guía interna que es la que te dice qué decisión tomar para tú estar bien. Hasta que no aprendemos a escuchar y a confiar en nuestra brújula interior, no somos realmente libres, no somos los dueños de nuestras decisiones por mucho que creamos que sí lo somos. Muchas veces, incluso actuamos en contra de lo que nos enseñaron, como forma de romper con esa sobreprotección, en cuyo caso no estamos decidiendo por nuestro bien, sino por romper esa “codependencia” con el otr@. En mi caso fue así.

      A título personal: yo después del trabajo con la psicóloga, comencé a contar cosas de mi vida a mi padre que nunca pensé que compartiría, incluyendo mi vida y mis vaivenes sentimentales. Me dejó de dar miedo compartir mis pensamientos y sentimientos con él. ¿Por qué? Porque comencé a escuchar tan nítidamente mi interior y mis necesidades, que dejé de protegerme de los posibles juicios y opiniones de mi padre. Ya no me afectan tanto porque ahora me entiendo a mí misma mejor y sé que yo sé mejor que nadie qué me conviene. Y es una liberación porque ya no tengo que estar midiendo constantemente lo que le digo o cómo me comporto con él.

      Un abrazo Javi y, como siempre, muchas gracias por compartir de forma tan abierta tus pensamientos y sensaciones. Siempre es un placer 🙂

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Quizá te interese